viernes, 19 de marzo de 2010

"CLAVOS"


pour toi.




Ayer.

Ellos se encontraron en el Lokotron. Uno de aquellos domingos llenos de testosterona y buena música en los que cazar se hacía tarea difícil. Importaba más los temazos, el ambiente, el colocón. Ellos se cazaron, y recuerdan que fue una bonita noche, aullidos de altos decibelios macerados con sustancias ilegales y la mejor compañía acompañando tantos subidones por segundo. Se gustaron, bailaba la química entre ellos, y también les gustaba la idea de seguir viéndose. Cosa que hicieron. Cosa de la que salió una bonita historia que comenzaba con el mejor principio nunca imaginado: bailar pegados. Luego llegaron tardes de domingos abrazados, rodajes con la Karla Glamour en algún chill out, las ocurrencias de los amigos, porros necesarios, paseos con la perra de uno de ellos que ya casi era de los dos.
Todo era perfecto menos el momento en el que se tumbaban a la cama queriéndose desfogar. Siempre se encontraban queriendo lo mismo, explorar aquella zona donde acaba la espalda, parte del cuerpo de la que ninguno de los dos eran devotos de tanto magreo. En ese momento la historia algo se desvanecía. Y es cierto que hacían otras cosas, y aquello que hacían lo disfrutaban al máximo. Pero algo faltaba. Eran buenos sus polvos, pero siempre aparecía la espinita des-clavada y llegaban a la historia síntomas de cierta melancolía, llamadlo carencia, llamadlo cerrados...
El tiempo pasó por ellos. Su carencia hizo mella y aunque era bonita su aventura de pronto se enfrió, encontrándose ambos con respectivas parejas donde la penetración era parte importante (y tangible). Eran felices. Y se olvidaron, aunque no del todo. Cada vez que se veían en el Love Ball, de fiesta o por el barrio el corazón les daba un vuelco. Pero ya eran corazones ocupados.




Hoy.

Esta mañana, como de costumbre, me he asomado al facebook casi sin abrir los ojos. Y cuál es mi sorpresa cuando veo la noticia de que Ivan lo ha dejado con su chico. Mi primera reacción ha sido triste. No me son agradables las rupturas. Luego me metí en su perfil y recordé lo bello que era allá por esa época del Lokotron, cuando tuvimos nuestro affaire. Belleza que aún conservaba junto a su actitud.
Le he mandado un mensaje para saber cómo estaba y para tenderle mi mano, miembro que ya le ofrecí en su día, cuando nos convertimos en amantes inseparables.
Las horas pasean lentas sin noticias de él y casi ya me sé su perfil de memoria. Quería saber como estaba? ¿Cómo le había tratado la vida? Quería verlo... Y no fue hasta cerca de las 11 de la noche que finalmente obtuve noticias de él. Me decía que estaba bien, que era un trago amargo pero podía con ello. También me preguntaba por mi chico.
No pude ver su cara pero si intuí en sus letras cierta tristeza cuando le dije que lo habíamos dejado hace muy poco tiempo. Seguro que tenía la misma sonrisilla que yo cuando me enteré de lo suyo, y seguro que ya comenzaba a estudiarse mi perfil. Eso nunca lo sabré, aunque nada me cuesta imaginármelo.
Lo que si sé es que me respondió con un jejejeje, tenemos algo pendiente tu y yo. Y ahora estoy preparado. Jejeje...
De mis nervios por tocar cualquier tecla y responderle raudo y veloz apagué el ordenador sin querer. Y una vez encendido, y vuelta a su camelo, le dije que por mí cuando quisiera, que si estaba preparado ya era una grata noticia, la mejor, y me volví a recordar lo burro que me ponía, desde siempre. Nuestra historia inacabada ahora podía penetrar.
- Es nuestro momento. Dijimos los dos a la misma vez aunque a muchos kilómetros de distancia.
El tecleó: mañana a las 5, en tu casa?
Yo le respondí un si empalmado, rotundo, con mayúsculas.
Le pasé la dirección en privado e intenté dormir. Su rostro quería apoderarse de mi sueño. A pesar de lo mucho que me gustaba no le dejé.




Mañana.

El futuro es hoy.
Me levantaré temprano, siempre sobre las 9: 30. No beberé café porque no se lleva muy bien con mis nervios y me iré volando al gimnasio, a ponerme guapo para él. No tengo mucho tiempo. El ha cambiado su foto de perfil. Esta vez ha puesto una en la que está sonriendo. Yo en cambio seguiré manteniendo la de ayer. Ayer ya sonreía. He sacado del descongelador una pechuga de pollo y algo de verdura. Quiero comer bien para la que me espera. El mundo se me detendrá a las 5 de la tarde y a esa misma hora seguiremos el rumbo de nuestra historia aparcada. Me ducharé en casa, después de exfoliarme la cara y asesinar mis puntos negros con una mascarilla de aguacate. La casa esta recogida, la música seleccionada, mi barba esperándole...
Puede que ni vaya al gym. En días así a veces es conveniente tener la mente relajada hasta que llegue el momento de su entrada en escena. La mente lo agradece y el resultado es mejor.
Los condones, encima de la mesillla de noche, también esperan lubricadamente agitados las 5 de la tarde, hora del pistoletazo de salida. Esta vez serán usados, abiertos, y por eso sonríen al lado del poppers, sobre el libro de Benedetti y el cookring de metal.
Lo que si sé es que le daré las gracias por haber aparecido en este momento en el que mi piel amaderada y vetada necesitaba de algún clavo conocido. Un clavo saca a otro clavo según dicen. A los dos nos viene bien. Y sabiendo esto me curraré un buen polvo de principio a fin, me columpiaré en sus piercings, emularemos al Kamasutra, seguro, clavándonos vida y quitándole clavos a nuestra crucificción. El está preparado, y yo también.
Con un poco de suerte no querrá irse de casa, auparemos el ánimo a base de martillazos, nos reiremos, bailaremos pegados y echaremos de menos, sin duda, el Lokotron.



JAVIER BRAVO.
Barcelona, 17 de marzo de 2010.

photo by Brouni.
Models: Luizo Vega/ Jusús Lucia.

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